TODA LA PUNTADA CON HILO, TODA, TODA, HA SIDO, SIEMPRE, CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES... NOS REBELAMOS A HABLAR DE "VIOLENCIA FAMILIAR" -A DISFRAZAR LA REALIDAD DE LAS MUJERES-. ACÁ COLOCAREMOS ALGUNOS TEXTOS ELEGIDOS, A SABIENDAS QUE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES ESTRUCTURAL PORQUE ASÍ OPERA EL PATRIARCADO...

jueves, 18 de febrero de 2016

MILEVA MARIC, SU APORTE NO RECONOCIDO A LA CIENCIA Y LA VIOLENCIA DE EINSTEIN

Mileva Maric, la otra cara de Einstein 
X Triple Jornada
La genial misoginia del descubridor de la relatividad -- Le impuso a su esposa, por escrito, reglas de conducta violentas y autoritarias -- Ella era física y participó en la primera etapa de su teoría, él nunca la mencionó --“Muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física”, dijo Amalia Rivera.

Este 2005 se ha declarado Año Einstein ya que se cumple el centenario de la publicación de la teoría de la relatividad, por lo que vida y obra de Albert Einstein serán centro de atención durante doce meses en los que seguramente saldrán a la luz los claroscuros de esa personalidad, símbolo por excelencia del genio distraído en aras del conocimiento profundo. Sin embargo es difícil que se muestre que detrás del genio simpático y despreocupado de melena blanca y crespa habitaba un misógino que en el fondo menospreciaba a las mujeres, y más bien las prefería lerdas. Bertrand Rusell lo definió como “alguien a quien los asuntos personales no ocuparon gran cosa en su mente”… pero alguien tenía que hacerlo y para ello descargaba la responsabilidad del hogar y del cuidado de los hijos en la esposa en turno.

Seguramente en los numerosos actos y exposiciones que se están preparando no se dejará de mencionar a su primera esposa, Mileva Maric (n. 1875), pues después de todo “detrás de un gran hombre, siempre existe una gran mujer”.

Mileva Maric y Albert Einstein se conocieron en 1896 en el Instituto Politécnico Federal de Zurich estudiando la carrera de física. Ella era la única mujer inscrita en matemáticas y fue la primera mujer que se licenció en física. Si bien los biógrafos del genio coinciden en que “los dos eran bastante feos”, Mileva reúne más defectos al decir de ellos: no sólo cojeaba a causa de una coxalgia congénita (artritis muy dolorosa), sino además era taciturna y ¡cuatro años mayor que él! La madre de Einstein, una alemana misógina y xenófoba, no vio nunca con buenos ojos a la serbia: “Ella es un libro, igual que tú..., pero tú deberías tener una mujer. Cuando tengas 30 años, ella será una vieja bruja”. Como sea, la pareja se flechó porque hablaban el mismo lenguaje: ella le dio clases de matemáticas, que nunca fueron el fuerte de Eisntein, preparaban juntos sus exámenes y compartían el interés por la ciencia y la música. El le escribe en 1900: “Estoy solo con todo el mundo, salvo contigo. Qué feliz soy por haberte encontrado a ti, a alguien igual a mí en todos los aspectos, tan fuerte y autónoma como yo”.

Existen varias cartas del noviazgo en las que Einstein debate con ella sus ideas de la relatividad e inclusive se refiere a “nuestra teoría” y le da trato de colega. A partir de estas evidencias , el investigador E. H. Walker concluyó que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien no concluyó la carrera dado que se hizo cargo del cuidado de los hijos: su primera hija murió al año y medio de edad; más tarde tuvieron dos hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego exigió más cuidados… de ella. Así que él consiguió un puesto académico y tuvo el tiempo para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría arrogándose todo el crédito. El solo hecho de sugerir un plagio o que el cerebro privilegiado masculino de Einstein no sea tal, sigue desatando polémica en la sociedad científica . John Stachel, por ejemplo, replicó de inmediato a Walker: “Si bien es encomiable rescatar la figura de Mileva de la oscuridad, la historia de Einstein explotando a su esposa y robando sus ideas suena más a película de Hollywood que a una evaluación seria de las evidencias”.

Walker volvió a la carga citando a un físico ruso que en los años 60 vio los manuscritos de 1905, los cuales estaban firmados Einstein-Mariti (Maric en húngaro), pero los originales no han aparecido. Finalmente, los defensores de Einstein cuestionan aún hoy: “¿y por qué Mileva nunca reclamó la autoría?”, mismo argumento que se esgrime para dudar de la víctima cuando denuncia una violación años después.

¿Cómo rescatar aquellas largas conversaciones en que dos inteligencias brillantes fueron conformando la teoría a partir de un acertijo? ¿Aparecerán algún día papeles que confirmen que una mujer fue capaz de pensar y estructurar algo tan complejo como esa teoría? ¿Será verdad que existen pruebas de que Einstein destruyó las cartas que hubieran podido probar la autoría de Mileva en la teoría de la relatividad? En esa pareja de físicos alguien tenía que cuidar a los niños, especialmente a uno que padecía trastornos mentales graves; alguien tenía que lavar y preparar la comida, y ése fue el papel que Einstein y la sociedad patriarcal asignaron a Mileva, quien subordinó todas sus aspiraciones a los objetivos de él, puso todos sus conocimientos a su servicio. El, en cambio, eligió el camino de la ciencia.

Al paso del tiempo la relación se tornó disfuncional. Ella ya no le resultaba divertida ni le aportaba nuevas ideas ni conocimientos. Las “reglas de conducta” que Albert Einstein le impuso por escrito son una cruda muestra de su autoritarismo y, a su vez, de la violencia sorda y sicológica que ejerció contra su esposa:

“A. Te encargarás de que: 1. mi ropa esté en orden, 2. que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación, 3. que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo. B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que: 1. me siente junto a ti en casa, 2. que salga o viaje contigo. C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo: 1. no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello, 2. deberás responder de inmediato cuando te hable, 3. deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga. D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.”

Einstein volvió a casarse en 1915 con la prima de Mileva, Elsa, quien también era separada y con dos hijas. Un año después dio a conocer su teoría general de la relatividad durante un periodo pleno de vivacidad y alegría. ¿Y quién no estaría contento y productivo, si Elsa le organizó el hogar para su trabajo de investigación, obedecía todas sus órdenes como restringirle el número de visitantes que aspiraban hablar con él, ya que para entonces su fama era enorme?

De los hechos se desprende que Einstein no quiso formar una pareja científica ni conceder ningún crédito en su teoría a Mileva. Y quizá de alguna manera le pagó su aportación a la teoría de la relatividad al otorgarle el importe en metálico del Nobel de Física, ocho años después del divorcio. Aun antes de conocer a Mileva, Einsten ya había dado muestras de acendrado machismo durante su relación con Marie Winteler, la hija de su casero. Bastó que ella le manifestara su entusiasmo por irse de maestra a Olsberg para que Albert la acusara de “querer acabar con su relación”, cosa que no le impidió seguirle enviando su ropa sucia para que se la lavara.

Las mujeres eran para él, además de manos que trabajan en todas las cosas fútiles del mundo, un objeto. Estaba convencido de que “muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física. Estoy contento de que mi segunda mujer no sepa nada de ciencia”. Decía también que “la ciencia agría a las mujeres”, de ahí la opinión que le merecía Marie Curie: “nunca ha escuchado cantar a los pájaros”. Aun así, ese hombre de aspecto bonachón a los ojos del mundo que tenía el cerebro lleno de fórmulas y de ideas machistas, se atrevió a acuñar una frase hoy célebre: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

Durante toda su vida Albert Einstein estuvo convenientemente rodeado de mujeres, a pesar de que repelía su presencia: “Lo que yo admiraba más en Michele, como hombre, era el hecho de haber sido capaz de vivir tantos años con una mujer, no solamente en paz, sino también constantemente de acuerdo, empresa en la que yo, inevitablemente, he fracasado dos veces”.

Margot, hija del primer matrimonio de Elsa, le acompañó en Princeton hasta su muerte, cubierta de fama y gloria, en 1955. Mileva Maric, la física-matemática, después de divorciada vivió algunos años en Berna, confinada en su casa. Murió sola y olvidada en Zurich en 1948, por lo que en este año dedicado al genio es importante rescatar su influencia en la obra científica de Albert Einstein.

En una carta que Mileva Maric dirige a su amiga Helene Kaufler le informa satisfecha del logro alcanzado: “Hace poco hemos terminado un trabajo muy importante que hará mundialmente famoso a mi marido”.

Referencias: “La mujer detrás de Einstein”, La Jornada, 1/4/91 Arthur Spiegelman, “Einstein le leyó la cartilla a su esposa…”, La Nación, 23/11/96 Albert Einstein, Cartas a su novia Mileva, Princeton University Press, 1987

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=12163

Fuente: Triple Jornada

jueves, 11 de febrero de 2016

LAS JUGADORAS DE AJEDREZ


Niñas ajedrecistas en la Plaza "de Armas" de santiago de chile 2016
Alegres, cercanas, inteligentes: "Todavía estamos aprendiendo", cuentan, "y nos gusta, es divertido". 
Su madre está cerca, las cuida y las espera con mucha paciencia. Dice que quiere ver las fotos de sus niñas publicadas. ¡Aquí van...! Les agradezco a su madre, a su hermano, y por supuesto a ellas mismas, que aceptaran fotografiarse. 
¡Las niñas pueden! ¡No más violencia contra las niñas! 



Foto: victoria aldunate

SOLA EN SU BATALLA DE AJEDREZ EN LA PLAZA DE ARMAS



En la Plaza "de Armas" de santiago de chile, Febrero 2016 
Una joven se atreve a jugar. Como de costumbre entre puros hombres. 
El contrincante está con amigos que lo aconsejan...  Ella va sola en su batalla de ajedrez, no hay amigas que la apañen... (quizás la historia misógina entre mujeres como a menudo pasa... que eso me lo conozco y lo vivo a diario...). Pero no se achica, gane o pierda, se concentra, piensa, ahí está... 




Fotos: victoria aldunate

GUATEMALA, VIOLACIÓN Y ESCLAVITUD DOMÉSTICA Y SEXUAL EN LOS AÑOS 80: LOS ACUSADOS ESTÁN SIENDO JUZGADOS

Acusados: ex comisionado militar Heriberto Valdez Asij y coronel Esteelmer Reyes Girón con su abogado
CASO SEPUR ZARCO: NUESTRA  MIRADA ESTÁ EN LA JUSTICIA…
X Alianza Rompiendo el Silencio y la Impunidad/Enviado X Articulación Política LaCuerda
Quince mujeres q’eqchi’ fueron víctimas de violación sexual, esclavitud doméstica y sexual, en el destacamento militar Sepur Zarco en el Estor, Izabal, entre los años 1982 y 1983. Los acusados: el coronel retirado, Francisco Esteelmer Reyes Girón encargado del destacamento militar Sepur Zarco en el tiempo descrito y Heriberto Valdez Asig, ex comisionado militar del destacamento, se encuentran en prisión preventiva desde junio del año 2014 y enfrentarán debate oral y público en el primer semestre del año 2016, en el Tribunal de Mayor Riesgo A.

Como Alianza Rompiendo el Silencio y la Impunidad, manifestamos nuestra  preocupación por el actuar del abogado Moisés Galindo, defensor del acusado Esteelmer Reyes, quien recurre al litigio malicioso, provocando que las juezas Yassmin Barrios y Patricia Bustamante se excusen de conocer el proceso, así como recusando al Juez Pablo Xitumul, quienes integran el Tribunal A de Mayor Riesgo, lo que implicaría la disolución de este tribunal.

De acuerdo con el marco legal nacional, este tipo de casos requieren ser conocidos por jueces de los Tribunales de Mayor Riesgo, es por ello que esperamos que la Sala resuelva que el abogado Moisés Galindo, debe retirarse del proceso y no las juezas del tribunal; quienes son profesionales reconocidas por su honorabilidad, integridad y amplio conocimiento en temas de género, justicia transicional y buen  desempeño en procesos de alto impacto, circunstancias que garantizan el acceso a la justicia con especial atención a las mujeres víctimas, que desde hace más de 30 años esperan que el sistema de justicia juzgue la violencia, la esclavitud sexual y doméstica como crímenes de guerra cometidos por miembros del Ejército de Guatemala.

Le corresponde a la Sala de la Corte de Apelaciones de Mayor Riesgo resolver las excusas y recusación. Por lo que solicitamos a la ciudadanía en general, integrantes de organizaciones indígenas, campesinas, estudiantiles, de mujeres, feministas y de derechos humanos, observadores internacionales y medios de comunicación estar vigilantes a la resolución de la Sala y contribuir así al acceso a la justicia para las mujeres. 

¡POR LAS DE AYER Y LAS DE HOY
Guatemala, septiembre 2015

Fuente: Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial

 El militar retirado Esteelmer Francisco Reyes Girón sonríe en el juicio en su contra (AP)
Desgarradores testimonios de víctimas de la guerra en Guatemala
El tribunal que juzga a un militar y a un exparamilitar escucha relatos de mujeres que fueron abusadas y esclavizadas
X The Associated Press Sábado 6 Febrero 2016
GUATEMALA.- El tribunal que juzga a un militar y a un exparamilitar por la violación de mujeres durante la guerra interna escuchó el viernes los relatos grabados en vídeos de víctimas abusadas y esclavizadas por soldados, en el quinto día del juicio que se realiza en esta capital.

"Me violaron en la montaña", se escucha en el relato de Antonia Choc ante el juez Miguel Ángel Gálvez, quien conoció en primera instancia el caso. En la grabación no se muestra el rostro de la mujer.

"No recuerdo muy bien. Quizás fueron cuatro (soldados) los que me violaron", se le oye decir entre lágrimas en su idioma maya Q'eqchí, acompañada por una intérprete y una psicóloga que le ponían las manos en sus hombros para apoyarla.

Estas declaraciones, conocidas legalmente como "prueba anticipada", son grabadas y se les considera como pruebas como un procedimiento que busca evitar que las afectadas pasen por el sufrimiento de tener que repetir sus testimonios durante el proceso.
El militar retirado Esteelmer Francisco Reyes Girón es juzgado por el Tribunal de Mayor Riesgo "A" por los delitos contra los deberes de la humanidad en su forma de violencia sexual, y asesinato. Y 

Heriberto Valdez Asij, ex comisionado militar -un civil con funciones castrenses- también es juzgado por delitos contra los deberes de la humanidad en su forma de violencia sexual y desaparición forzada.

Según ONG el caso es histórico, pues por primera un tribunal local de un país juzga este tipo de delitos considerados de lesa humanidad

Según la acusación de la fiscalía, Reyes Girón en su calidad de subteniente del ejército y comandante de pelotón "autorizó y consintió" los vejámenes a las que fueron expuestas las mujeres durante al menos seis meses; los hechos ocurrieron entre 1982 y 1983, en el destacamento militar Sepur Zarco, ubicado en el municipio de El Estor en el departamento de Izabal, en el norte del país.
El primer día de la audiencia, Asij negó los cargos en su contra, mientras que Reyes Girón no ha querido pronunciarse y ha dicho que el tribunal no tiene solvencia para juzgarle.

Paula Barrios de la organización Mujeres Transformando el Mundo, dijo a The Associated Press que "cada testimonio ha confirmado lo vivido por las mujeres".
Agregó que además de ser violentadas sexualmente, iban a hacer turnos al destacamento para trabajar en labores domestica para los soldados.
En el juicio también se escuchó la declaración en video de un testigo protegido por la fiscalía que no fue identificado.

Dijo ser un exmilitar que llegó al destacamento como reemplazante de Reyes Girón y que presenció abusos sexuales a las mujeres, muchas de las cuales llegaban buscando a sus maridos que habrían sido asesinados o desaparecidos. Afirmó haber ayudado a estas mujeres, sin mayor éxito.
El dato

Guatemala vivió una cruenta guerra entre 1960-1996, entre el Ejército y la guerrilla marxista. 
Según Naciones Unidas unas 245 mil personas fueron asesinadas o desaparecidas durante esa guerra.

Fuente: Sipse.com, Información en todo momento

Juez ordena juicio penal en contra de dos exmilitares
Sepur Zarco: La violencia sexual será juzgada
X Oswaldo J. Hernández/ Plaza Pública
Tras 32 años de espera, el Juzgado B de Mayor Riesgo de Guatemala ha decidido llevar a juicio a dos militares a causa de su responsabilidad en la esclavitud sexual que sufrieron 15 mujeres q’eqchí en el destacamento militar de Sepur Zarco. Delitos contra deberes de la humanidad, desaparición forzada y asesinato forman parte de la acusación en contra del teniente Steelmer Reyes Girón y el excomisionado militar Heriberto Valdez Asij.

En el juzgado B de Mayor Riesgo de Guatemala, la historia del destacamento militar de Sepur Zarco, audiencia tras audiencia, se ha descafeinado para el público que asiste a la torre de tribunales. Un resumen con poca guía para seguir la trama que se ubicó entre los departamentos de Izabal y Alta Verapaz. Sólo para los abogados, el juez, los acusados, la fiscalía y para las víctimas la historia del destacamento utilizado para la esclavitud sexual a principios de los años 80 por parte del Ejército de 
Guatemala tiene detalles claros, imborrables.

Todo el expediente, entre testimonios, hechos, nombres, violaciones sexuales —una tras otra—, asesinatos —uno tras otro—, torturas, ha sido dosificado a medida de que el juez Miguel Ángel Gálvez evaluaba, en tres audiencias, si las pruebas en contra del teniente Steelmer Reyes Girón y el excomisionado militar Heriberto Valdez Asij eran suficientes para que pudieran enfrentar juicio. Al final, Gálvez ordenó la acusación realizada por Ministerio Público (MP) y también la de los abogados querellantes de este caso. Escuchó luego a la defensa y el juez tomó el expediente, ubicó delitos, descartó acusaciones, y dictaminó que un proceso en contra de los dos militares, en efecto, era posible. La violencia sexual cometida en los años 80 en contra de 15 mujeres q’eqchí podrá ser juzgada.

Para Gálvez, a causa de la esclavitud sexual en el interior del destacamento Sepur Zarco, los delitos contra deberes de la humanidad eran posibles de probar en contra de los dos acusados, e individualizó el delito de desaparición forzada en contra de Valdez Asij, así como asesinato en contra de Reyes Girón.

El consentimiento de los militares
Durante tres días de audiencia los dos acusados permanecieron inmóviles, callados, atentos. Sólo en breves instantes —cuando su nombre era pronunciado, cuando la acusación tomaba sentido— apenas una mirada furtiva, de desconcierto, y muchas veces de enfado era lanzada contra los fiscales, el juez, o los querellantes. El más cerril de los dos acusados era siempre el teniente Francisco Steelmer Reyes Girón.
—Bajo su mando, usted (Reyes Girón) consintió que los soldados abusaran sexualmente de las mujeres que eran obligadas a trabajar en el destacamento militar de Sepur Zarco —indicaba la fiscal Hilda Pineda.
—Bajo su mando, usted (Reyes Girón) consintió que los soldados abusaran sexualmente de las mujeres que eran obligadas a trabajar en el destacamento militar de Sepur Zarco —indicaba la fiscal Hilda Pineda.

Reyes Girón, como señala la investigación del MP, llegó a Sepur Zarco en julio de 1982. Como subteniente de artillería, antes de esa fecha, se encargaba de calibrar los cañones antiaéreos de la Zona Militar Número Seis, Miguel García Granados, en Puerto Barrios, Izabal. Luego fue destacado, junto a 50 soldados, para dirigir el lugar que serviría como zona de descanso para más de diez destacamentos militares como Chaviland, San Lucas, Pueblo Viejo, Panzós, El Estor, Tinajas, Paraná Las Colinas y Pataxte; además de dos zonas militares: la número 21, Antonio José Irisarri; y la número 6. El lugar de descansode esta área militar, a cargo de Reyes, era Sepur Zarco.

Para intentar refutar la investigación de la fiscalía, el abogado Alfredo Vásquez se sienta a la diestra de los dos acusados. Su defensa es para Reyes Girón. A su lado, y por su parte, Elvia Santizo es la abogada que defiende al otro de los acusados. Según Vásquez ubicar a su defendido al frente del destacamento militar de Sepur Zarco es algo imposible de probar. No hay documentos. No hay un solo papel que diga quiénes estuvieron ahí. Fue lo que dijo ante el juez Gálvez. Y en cierta medida el abogado defensor tiene razón. El Ministerio de la Defensa, como explicó en su momento a Plaza Pública el ex vocero del Ejército, Rony Urizar, no guarda registro alguno de los militares que dirigieron destacamentos durante los años 80. Pero a la fiscalía le ha bastado que las 15 mujeres q’eqchi’es abusadas sexualmente en Sepur Zarco a lo largo de seis años lo reconocieran 32 años más tarde, ante el juez, mediante una fotografía.

—El teniente Reyes me capturó. Era quien daba las órdenes. Era un hombre con cara de enojado —decía una de las mujeres q’eqchi’s en su testimonio de prueba anticipada.
El apoyo de los soldados

Cuando Reyes llegó a Sepur Zarco, el otro acusado por este caso, Heriberto Valdez Asij, ya era alguien famoso en la región. “El Canche” Asij había construido un nombre a causa de su apoyo incondicional al Ejército y sus medidas contrainsurgentes entre Izabal y Alta Verapaz. Era policía municipal de Panzós, en el municipio de Alta Verapaz. En abril de 1982 fue reclutado como comisionado militar.

Según la fiscalía, el 25 de agosto de 1982, durante la fiesta Patronal de Santa Rosa de Lima, Valdez Asij iba al frente de varias cuadrillas de soldados. Su función era ubicar a los campesinos q’eqchi’s que se habían atrevido a gestionar la propiedad de sus tierras ante el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y capturarlos. La mayoría de ellos eran esposos de las mujeres que serían abusadas sexualmente en el interior de Sepur Zarco.

Ese día, Asij, como dijo la fiscal Pineda, fue responsable de desaparecer a Antonio Suc Cac, Manuel Cac, Santiago Cac Ba, Pedro Cac Ba, Abelardo Pop, Heriberto Choc Tzi y Juan Choc. Además de otra decena de personas que nunca regresaron a sus comunidades. La mayoría, atados, golpeados, fueron llevados al destacamento Tinajas. La peregrinación de muchas mujeres en busca de sus esposos por varios destacamentos al final no tuvo resultados.

Valdez Asij, aún hoy, se niega a declarar sobre el paradero de las personas que fueron capturadas ese día, cuando guiaba a los soldados a lo largo de la región fronteriza que separa a Alta Verapaz de Izabal. La fiscalía le acusa también de haber violado a dos mujeres durante ese operativo que se realizó en las comunidades de San Miguelito, La Esperanza, Saquijá, Pencalá, Chenibal, en las fincas de Chaviland y Pataxté (de Juan Maegli), en San Miguel (de la familia Milla), en el caserío San Marcos y Pom Baac, también Semococh, antes de que fuera terminado Sepur Zarco. En total más de 20 personas desaparecidas.

—El Ejército hizo un listado con las mujeres que quedaron solas después del operativo del 25 de agosto de 1982. Fueron llamadas para cumplir su servicio militar y trabajar dentro del destacamento militar de Sepur Zarco —indicó la fiscal Pineda.
—El Ejército hizo un listado con las mujeres que quedaron solas después del operativo del 25 de agosto de 1982. Fueron llamadas para cumplir su servicio militar y trabajar dentro del destacamento militar de Sepur Zarco —indicó la fiscal Pineda.

Bajo el mando del teniente Reyes las 15 mujeres q’eqchi’s fueron obligadas a lavar y cocinar para los soldados. Un turno cada tres días, durante meses. Además se permitió el abuso sexual de los soldados que llegaban al destacamento militar a descansar. “Las violaciones sexuales eran realizadas por grupos de cinco, diez y hasta 15 soldados”, señaló Jennifer Bravo, abogada querellante y representante de la Fundación Mujeres Transformando el Mundo (MTM). El teniente Reyes estuvo ocho meses a cargo del destacamento de Sepur Zarco, no obstante, las mujeres sufrieron abusos constantes hasta 1988, cuando el destacamento finalmente fue desmantelado.

Los delitos de los acusados
Los testimonios incluidos en la acusación del MP también ubican el asesinato de Dominga Choc y sus dos pequeñas niñas, Anita y Herlinda. “En 2001, tres osamentas fueron encontradas en el río Rojquipur, a un costado del destacamento de Sepur Zarco”, indicó la fiscal Pineda. Dominga Choc junto a su familia fue capturada por el teniente Reyes y llevada a Sepur Zarco. Durante meses, según los testimonios, fue encerrada en un calabozo, violada por los soldados en múltiples ocasiones, muchas de ellas frente a sus dos hijas pequeñas. Fue asesinada el 24 de noviembre de 1982.
Vásquez, en defensa de Reyes Girón, explicó al juez Gálvez que existe un error en la fecha de fallecimiento de Dominga Choc. “Hay dos fechas de fallecimiento —indicó—, una en junio y otra en noviembre. No es posible determinar con exactitud el día de su fallecimiento”. Quizá fue el argumento más sólido de la defensa durante las últimas audiencias. Además de driblar otras acusaciones, sobre todo, porque éstas llegaban fuera de tiempo. Tal fue el caso de otros cinco asesinatos ocurridos en Sepur Zarco. Otros campesinos capturados. Los habían atrapado en la comunidad de Semococh, Alta Verapaz y los habían recluido en una zanja en el patio del destacamento. “El teniente Reyes los obligó a pelear”, decía uno de los testimonios. “Los picaba con un palo. Uno de los campesinos consiguió quitar el palo a los soldados y regresar el golpe. El teniente Reyes sangraba. Los soldados de Sepur Zarco, en consecuencia, lanzaron una granada en el interior de la zanja. Todos murieron por la explosión”. Para la fiscalía, y sobre todo para los querellantes, este delito debía ser incluido en contra de los acusados antes de que el juez decidiera dar apertura a debate en contra de los dos militares. El juez Gálvez, no obstante, explicó que nada de este hecho había sido considerado en la acusación. Tampoco otras torturas que había en el expediente. El MP olvidó presentar acusación formal a causa de estos hechos.

Tras dar lectura a la acusación, ordenarla, ubicar a las víctimas, explicar los delitos cometidos, argumentar sobre lo expuesto por cada una de las partes, el juez Miguel Ángel Gálvez decidió que era posible llevar a juicio a los dos acusados. Para Reyes Girón, el juez indicó que habían pruebas suficientes para dar apertura a juicio a causa del delito de deberes contra la humanidad en su forma de violencia sexual, esclavitud sexual y esclavitud doméstica cometidos en contra de 11 mujeres q’eqchi’s, además de tratamiento inhumano por las pequeñas Anita y Hermelinda Choc Pop. El juez acusó a Reyes también por el asesinato de Dominga Choc. Para Valdez Asij, las pruebas evaluadas, como indicó el juez, lo llevan a juicio por el delito de desaparición forzada a causa de las capturas de siete campesinos q’eqchi’s el 25 de agosto de 1982. Además, Asij, enfrentará juicio por el delito de deberes contra la humanidad en su forma de violencia sexual a causa de haber violado a dos mujeres durante los operativos militares en los que participó durante 1982 entre Izabal y Alta Verapaz.  

Fuente: Plaza Pública
Ex comisionado militar Heriberto Valdez Asij, acusado

sábado, 6 de febrero de 2016

POR LA AUTONOMÍA DE LA FÉ, 2 DE FEBRERO DÍA DE IEMANJÁ, DIOSA DE LAS MUJERES, POR SUS PROYECTOS, SUS AMIGAS Y SU AMOR PROPIO



UN FUEGO QUE ARDE MÁS ALLÁ DE LAS VELAS





AL MAR SE FUERON LAS FLORES Y FRUTAS COMO OFRENDA A LA DIOSA IENMANJÁ




Y LA AMISTAD DE LAS MUJERES Y COMPAÑERAS FEMINISTAS...

DESDE EL TOTAL PAGANISMO Y LA AUTONOMÍA DE LAS CREENCIAS Y LA FE

fotos: victoria aldunate y Marcia Quirilao Quiñinao

LA AJEDRECISTA DE LA "PLAZA DE ARMAS" SE SANTIAGO

 fotos: victoria aldunate



SOLA ENTRE PUROS "HOMBRES DE AJEDREZ", JUEGA CONCENTRADA EN LA "PLAZA DE ARMAS" DE SANTIAGO (CHILE, ENERO 2016). 

HUBIESE QUERIDO UNA SONRISA, PERO NO IBA A MOLESTARLA SÓLO POR UNA FOTO MÁS, ELLA ESTABA CONCENTRADA Y SEGURA JUGANDO ALLÍ...!!!

domingo, 10 de enero de 2016

FEMICIDIOS Y TERRITORIOS

Femicidios en Chile: cuando ser mujer es la razón para morir
X Geanina Zagal Ehrenfeld/Página: Resumen, desde los barrios y pueblos
Marzo de 1978,  dos tarros de leche condensada reventaron en la cocina manchando las paredes y el piso. El castigo para ella por el descuido, es una golpiza brutal, un ojo en tinta, niños llorando y mucho dolor. Enero de 2008, él llega a la puerta del colegio donde ella trabaja como profesora de religión, le da un disparo, la mata y luego se suicida.
La primera de estas historias corresponde a un retrato compartido, un lugar común en la genealogía de este Chile que se ha armado en torno a la violencia hacia las mujeres: mi abuela golpeada por un marido alcohólico; la segunda, prima de mi madre, muerta por un ex esposo, que a pesar de la orden de alejamiento, quiebra su historia, la despoja de su dignidad robándole lo más preciado que tiene un ser humano, su existir.

Es probable que muchos de los lectores y lectoras tengan un relato que compartir, una vecina, una amiga, una tía, una madre… La violencia hacia las mujeres ha sido un cáncer constitutivo de las mujeres que nacieron en este suelo,  una constante estructural, un problema social y político de largo alcance, el cual opera sobre las relaciones personales y la vida cotidiana, articulándose como  un sistema de aprendizaje basado en la dominación de unos sobre otras, el cual ha sido nombrado como Patriarcado.

La alarmante cifra de treinta y seis mujeres asesinadas por hombres en 2015 nos advierte sobre la necesidad de identificar este fenómeno como político, sacar a cada una de estas mujeres del plano de las cifras, para ubicarlas en el lugar que corresponde, el de víctimas de un perverso sistema de relaciones amorosas y familiares en el cual la sociedad y el estado,  toman palco para no modificar una realidad que día a día hace que ser mujer resulte ser motivo suficiente para morir.

El femicidio (hubo que crear una palabra para la más perversa de las formas de posesión del cuerpo de las mujeres) es hoy un tema que no ha sido abordado por la sociedad en su conjunto. Generalmente se tiende a interpretar la violencia hacia las mujeres o la muerte de mujeres perpetradas por hombres, como casos aislados, donde el agresor tiene problemas mentales o está atravesando por un mal momento, o sufre de un amor que lo cegó,  dicho análisis representa una de las falacias fundamentales de la violencia, ya que, si bien es una acción individual, se enmarca en el contexto socio histórico que ha permitido que los varones se sientan propietarios (al igual como lo fueron en otro momento de los negros/as) del cuerpo de las mujeres.

Una sintomática asociada a una serie de valores arraigados en la cultura, en la cual el cuerpo de las mujeres es criticable, vendible, manipulable, dañable. Esta cultura del desgarro es transmitida desde que nacemos y está basada en la división funcional de géneros, donde las mujeres han sido las depositarias de una violencia que se manifiesta en muchos planos de la vida, desde la obligatoriedad de la maternidad, pasando por las diferencias sustanciales en la vida laboral (precariedad laboral, desprotección, lagunas en las cotizaciones producto del retiro para criar a los hijos, menores sueldos al mismo cargo y capacidad, etc.), violencia callejera, menosprecio y cosificación en la publicidad,  por mencionar solo algunas de las formas de vulneración a la que las mujeres estamos expuestas en la actualidad.

Territorialidad en los crímenes del Patriarcado
Es relevante poner énfasis en los motivos que llevan a un hombre a asesinar a una mujer por el solo hecho de serlo, y es que la dimensión de castigo y corrección punitiva sobre el cuerpo de las mujeres, hace de sus muertes una señal,  donde la misoginia, el odio y desprecio por el cuerpo femenino y los atributos asociados a la feminidad, son una conducta esperable, un acto que puede ser cometido, ya que cuenta con un soporte de consenso que lo ampara y valida, el cual además ha sido urdido desde  dimensiones  afectivas, sexuales y de subordinación intelectual, productiva y reproductiva.
Estos crímenes de poder, basados en la superioridad masculina, poseen su raigambre más profunda en una historia de despojo que se escribió al unísono y que a América Latina llega junto de la mano de la conquista, la cual instala su cultura de violación y muerte y que será constitutiva y fundacional de los jóvenes estados latinoamericanos. De esta manera, la lógica expansiva territorial aplicada a ecosistemas para la obtención de riquezas, será aplicada también al cuerpo femenino, donde las mujeres vendríamos siendo también territorios en disputa. Tal como señala Rita Laura Segato sobre los feminicidios de Ciudad Juárez y las semejanzas que establece entre cuerpo femenino y territorio: “En las marcas inscritas en estos cuerpos, los perpetradores hacen pública su capacidad de dominio irrestricto y totalitario sobre la localidad ante sus pares, ante la población local y ante agentes del Estado, que son inermes o cómplices”





Como primer territorio que habitamos, nuestro cuerpo ocupa un lugar en el mundo, un espacio que en el caso de las mujeres está sometido a una supervigilancia y normalización, un territorio que requiere ser controlado, por ejemplo, a través de la prohibición del aborto y la negativa a legislar por su despenalización plena.

Es importante señalar que la violencia hacia las mujeres ocurre en barrios, en villas y poblaciones, ocurre en departamentos de gran valor o en comunidades campesinas y no distingue condición socioeconómica, pues está basada en un pacto de complicidad entre agresores. Si no fuese por los importantes aportes en torno a la visibilización y denuncia que han realizado colectivos feministas, lesbianas y de mujeres, quienes han puesto gran parte de sus energías en derribar la idea de que la condición de sumisión de las mujeres es natural, la puesta en escena de esta problemática sería prácticamente nula.

Fue una tarea desmarcarse de la categoría de simple “homicidio” en el caso de las penas, sin embargo, esta aplicación solo enuncia un sujeto mujer muerta por su condición, pero no esgrime ningún tipo de castigo que marque la diferencia con el agresor. Y en el caso de los llamados a denunciar que promueve débilmente el SERNAM, me atrevo a decir, muchas veces la denuncia de las mujeres constituye un acto que las deja doblemente expuestas, ya que el agresor, se siente “acusado” frente a sus pares lo cual genera aún más violencia y castigo hacia las mujeres, todo esto sumado a las  carencias de las casas de acogida para mujeres víctimas de maltrato, en las cuales no se entregan herramientas para el empoderamiento de las mujeres, sino que son muchas veces lugares transitorios, los cuales podrían ser sin duda, espacios de transformación y toma de valor por parte de las mujeres  que allí llegan.

De esta manera, el Estado chileno, a través de todas sus instituciones, es cómplice de las más de trescientas siete mujeres que desde el año 2010 han sido asesinadas por su condición de género en el país.

El macabro panorama frente al cual nos encontramos, exige por parte de los movimientos sociales, feministas y de mujeres, una respuesta clara: no queremos más violencia ni muerte de mujeres. Es por ello que el compromiso debe ser individual y colectivo. La alerta que se debe sembrar desde la educación formal y no formal será clave para educar a nuestras niñas y niños en la cultura del cuidado y no de la violación.  Junto con ello, es importante recalcar que en los circuitos de violencia es la propia víctima la única que puede quebrar de una vez y para siempre su relación con el agresor, por lo que es cada mujer, cada joven y cada niña, la llamada a alzar la voz, a estar atenta a las mujeres que la rodean, a practicar la autodefensa, a organizarse con otras mujeres,  para que la sangre derramada históricamente por nuestras hermanas no sea en vano y constituya el pilar desde cual nos miremos a nosotras mismas, sanas, integras, felices y vivas.

Fuente: Resumen, desde los barrios y pueblos